De una platica trasnochada sobre el rock y sobre el cómo cada quien asume su "fama" o la asimila para hacerse un poco de "renombre" y formando clanes al más vil estilo secundaria, o pandilla de rascals, me llegaron a la mente tres personajes, todos ellos llegaron hablando maravillas de todo y aduciendo conocer a la crema y nata del showbizness, prometiéndole a quien se deje y embaucando a quien no más.
El primero, un ejecutivo de una disquera de la que aún sigo esperando ver un producto en alguna tienda. El buscaba a todos los que nos juntábamos en el Vale, y llegaba con sus delirios de estrellato, tipo Alan Tacher meets Tony Motola (Moto-rola). El rol de ejecutivo discográfico lo aparentaba a la perfección: Hablaba hasta por los codos, prometía cosas que no podía cumplir, le elevaba el ego a quien busca una excusa para subirlo, tenía ideas francamente ridículas (a unos morros les recomendó vestirse de payasos) y entraba a todos los eventos posibles con una pomposidad VIP y un porte de "yo lancé a la fama a..." (y luego supe que sí lo hizo, aunque decir a qué esperpentos reggaetoneros lanzó a la fama no ayudaría mucho a su currículum). Yo, en lo personal, tenía mis dudas, pues creía que era puto. Luego, cuando perdió toda la seriedad y su imagen se deterioró vía múltiples choros sin sustento, los rockers lo dejaron de ver y el dejó de buscarlos. Hace poco me lo encontré en la calle, y seguía en el mismo punto donde lo habíamos conocido. Buscando la next big thing, con un contrato inusualmente injusto y prestaciones nulas, y a la vez quejándose de sus jefes en la capital, que lo "maniataban" al punto de no poder hacer ningún lanzamiento del todo. De hecho, jamás he oído algo positivo de esa disquerita. Como colación, una vez en el Vive Latino ví que en un stand vendían un par de discos de ese sello, bastante mediocres, por cierto.
Moraleja #1: No todo lo que brilla es oro, pero tampoco todo lo que te prometen es choro.
El segundo, un tipo con el que compartí un buen rato tocando. Tenía muy buena técnica, nunca fallaba, pero a la vez que mejoraba tocando, su actitud se fue tornando más derrotista. Conforme su necesidad inmediata de triunfar y dada la falta de experiencia de nosotros, las cosas se hicieron más difíciles de sobrellevar. Aparte, necesitaba afianzar a la música como medio de sustento, puesto que no le quedaba mucho tiempo. La necesidad lo llevó a buscar un contrato con la mamá de Yuri, y llegó prometiendo el Olimpo, la luna y las estrellas. Mi abuela (sabia ella) me dijo que no me fiara de esa señora, pues tiene detrás un negro historial de explotación, al grado que ni su propia hija le tiene confianza para su carrera (ya de capa caída por cierto...). En fin, la doña quería 25 rolas y que nos fueramos a vivir a su mansión, donde supuestamente trabajaríamos como unos Beatles y ella sería Brian Epstein. A principio de cuentas, yo desonfiaba de eso, y las rolas obviamente no salieron en el tiempo establecido, y lo que teníamos sonaba más culero. De pronto, a todos les interesaba el camino fácil y al parecer, yo era el agachista que elegía el camino difícil.
Y de pronto, un pastiche de 15 pesos me dió la razón, meses después de acabar distanciado de aquel baterista que no me bajó de mediocre durante un buen tiempo. La nota denunciaba que la mamá de Yuridia Valenzuela había explotado a un grupo de jovencitas que llevó a vivir a su casa para hacerlas unas estrellas. Ellas le pagaban a la ruca su caro estilo de vida, y de paso, nomás pasaron a ser conocidas por "el grupo que estafó la jefa de la Yuri". Creo que se llamaban Krayola.
Morajela #2: Nunca confíes tu incipiente carrera musical a una persona que pretende hacerte "un grupo más grande que Maná". A fin de cuentas... Quien querría ser como Mana? yo no.
El tercer personaje mezcla elementos de los dos anteriores. Por un rato, se adujo el manejo de las tocadas y lo referente al grupo. Pero con el tiempo, nos dimos cuenta que realmente no hacía gran cosa, mas que hablar de todas sus experiencias (dile cualquier banda famosa y el ya les pidió un autógrafo), y encelarse de que nos lleváramos con su chica. Hubo de pensar que hacíamos orgías seguramente, pues la trataba como si fuera el caso (que para esto, no lo fue). Gradualmente, y con la ayuda indirecta de su amasia, cortó relaciones con nosotros y usó su puesto de depuesto manager para hacer unas tranzas por ahí en un par de fechas, que no pudimos recuperar puesto que así piensa que se desquitó. Actualmente su vida es un misterio, aunque algunas fuentes aseguran que vive escribiendo mensajes anónimos en foros y perfeccionando técnicas extremas de control psicológico ruso (para una sana codependencia en pareja). Triste caso el de quien alguna vez se hizo amigo, y por sus propios medios, se encargó de hacer mierda la amistad, y de paso, llevarse entre las patas los negocios.
Moraleja #3: La falta de confianza genera desconfianza (Mmmm... no muy convencido)
o
"El cuento de lo que iba a pasar pero no pasó, pero que tal si hubiera pasado..."
ya sé...
Si metes a tu vieja en todos tus asuntos, ya estuvo que te jodiste.
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Si estás leyendo este blog, era porque de algún modo yo quería que tu lo leyeras.
Thursday, July 22, 2004
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