Mentimos (más de lo que creemos) acerca de lo que queremos, porque creemos que eso nos hace abnegados (pero en realidad le arruinamos todo a todos por eso).
Vamos otra vez. Todos hemos nombrado a alguien alguna vez en la vida como un 'cretino'. Pregúntale a cualquiera cuál es la definición que tienen de 'cretino' y tendrás más o menos, la misma respuesta en todos lados: "Es una persona que no se preocupa por nadie más que por él mismo". No importa cómo exactamente esta conducta se manifieste --ya sea que sean agresivos, groseros o que se rehusen a trabajar en equipo hasta que las cosas sean como ellos quieren-- todo esto viene del mismo lugar. No les importa lo que nadie más quiera, o necesite. Las buenas noticias es que esto quiere decir que lo opuesto de un 'cretino' (o 'imbécil', 'cara de verga', 'zoquete' 'carever', etc, ustedes entienden el punto, no se hagan), es asumir una conducta muy simple: Únicamente, pospón tus propias creencias y necesidades a favor de la gente que está a tu alrededor. Lógicamente, entonces, la persona más perfecta y santa será quien haga esto todo el tiempo.
Y aún así, tener cerca a estas personas es una jodida pesadilla. Pon a más de una persona así en un grupo y todo se va al carajo a un alto total. Esto se llama 'La Paradoja Abilene', aunque yo la llamaré 'La Paradoja VIPS".
Funciona más o menos así: Es viernes por la noche, has terminado una semana que sin duda describirías a tus amigos (que medio escuchan) como la peor semana que le ha tocado vivir a un miembro de la raza humana desde Job. Procedes a buscar plan, buscas a tus amigos en la red social y para hacer las cosas más ágiles, haces un grupo de Whatsapp o FB a fin de que todos vean tu propuesta a base de alertas cada 3.5 segundos por parte de todos los miembros del grupo (claro, eres una persona molesta a veces, todos lo somos, no hay problema con eso).
Entonces, a la hora de hacer plan, alguien menciona que no ha comido aún. Tampoco tú, pensándolo bien, entonces todos están de acuerdo en que están con hambre y no vendría mal cenar algo. Hasta aquí bien. ¡Todo funciona como un engranaje excelentemente aceitado!
Pero entonces, preguntas qué lugar estaría bien. Haces esto porque te ahorra la pena de tener que hacer una sugerencia tú mismo (te preocupa más lo que decidan los demás, no tú mismo. No eres un cretino, entonces, piensas a tus adentros).
Entonces Hugo sugiere ir a cenar a VIPS. No es que se muera por ir a cenar ahí pero está cerca de todos en el grupo y no recuerda que nadie se quejó de ir la última vez. Él secretamente quiere ir por unos tacos, pero da por sentado que nadie más querrá ir y bueno, insistir en su preferencia, sería ser un cretino así que no lo hace. Él sólo sugiere esto porque piensa que es una sugerencia que hará a todo el grupo feliz y ya.
Paco dice 'pues yo estoy bien con eso'. Pero de hecho, tampoco quiere ir --los molletes no estaban bien gratinados la última vez que fue-- pero no quiere entrar en controversia con Hugo. Si Hugo quiere ir a VIPS, sólo un cretino podría contradecirlo e insistir con su verdadera preferencia (que también son tacos). En vez de eso, prefiere cederle a Hugo el chance de decidir a dónde ir, porque eso quiere decir que Hugo le debe una.
Entonces es cuando Luis agrega un tercer voto por ir a VIPS. Él detesta ese lugar, pero el prefiere un café a medio preparar a un incómodo debate o un silencio aún más incómodo. Después de todo, nadie disfrutaría su verdadera opción (ir a los tacos), si eso significa que dos de sus amigos estarían ahí incómodos todo el rato. Él no es un cretino, para nada.
Finalmente, todos te preguntan y bueno, pues ya no tienes opción, todos los demás han votado. No vas a hacer un Homero Simpson y ser el jurado en contra para insistir que todos están mal y que el cocinero se lastimó porque es muy torpe, no porque el sobrino del alcalde Diamante lo agredió al no saber pronunciar "sopa de cebolla", pero ya estoy divagando, porque lo que tú querías era realmente ir por unos tacos, con todo. En menos de lo que piensas esto, ya están todos en el VIPS. Una vez más.
Ésa es la paradoja: Todos quieren verse ante los demás como desinteresados y abnegados, pero esto quiere decir que tenemos que esconder nuestras propias preferencias y gustos a favor de lo que otra gente quiere. Porque eso requeriría saber cuál es su verdadera preferencia, su verdadero gusto, y no lo hacemos porque ellos también están ocultando lo que realmente quieren por la misma razón. Así que todos terminamos operando mentalmente en un esquema falso de asumir que sabemos lo que los demás quieren y todas las fiestas y reuniones terminan siendo un poco más miserables.
Este es el mismo juego estúpido que termina siendo la constante en todas las relaciones de grupo, desde los grandes negocios, hasta los proyectos de trabajo en la escuela, hasta en las relaciones de pareja ("¿Qué película vamos a ver?" "La que tú quieras, cualquiera por mí está bien, la que te haga feliz"). Vaya, incluso pede verse esto con los 'chavos buena onda' cuya estrategia romántica es acercarse a las mujeres y pretender que no están interesadas en ellas de manera romántica ("No puedo llegar y decirle que me gusta, como cualquier cretino lo haría").
Por supuesto, decir honestamente qué es lo que quieres no es lo que te hace un cretino --es la manera en la que reaccionas cuando no obtienes lo que quieres. De hecho, esconder lo que quieres para siempre de manera que parezca que estás perpetuamente haciendo sacrificios muy nobles, es la mayor cretinez de todas.
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