Sunday, August 01, 2004

Canirrubio

Canirrubio era el administrador del bar Los Huaraches, lugar en el que hubo bastante rock durante los dos años y medio que duró como foro para bandas. Recuerdo que un lluvioso día de julio (lugar común, jeje) fui a parar ahí junto con De Luna, el Van, Mayito y su cuñada, en una búsqueda infructuosa de un foro para la asociación que habíamos formado (llamada Unión Rock). Bueno, ni tan infructuosa, de hecho, fue el segundo lugar que visitamos. Como no tenía clientes, el dueño (llamado Fermín) aceptó hacer un evento cada fin de semana, pero al cabo de unos meses (y fruto también de la desorganización de la organización, y de aprender que hacer tocadas no siempre son enchiladas) terminó mandando a todos al carajo, so paso de tomar a todos de paño de lágrimas de que su bar nunca le dejaba lo suficiente. Sin embargo, los tres meses que duraron las tocadas ahí dieron paso a que otras gentes se acercaran a pedir el foro, y se convirtió durante unos meses en el lugar por excelencia del underground metalero-rockero jarocho.
El lugar no estaba tan feo, si no más bien pequeño. Olía siempre como a cabaret de esos donde paras en una malacopa, y cuando se llenaba sudabas como cerdo porque no había clima. Amén de que el agua se colaba cuando llovía, y otros detalles más, era nuestro lugar. Ya fuera una tocada de metal (de esas a las que los demás públicos no suelen acercarse por algún motivo), de punk (donde si pasas de los 20 te sientes viejo), o de lo demás, era como Cheers: Where everybody knows your name.
Fermín no fue al bar, sino que dejó a Canirrubio a cargo de todo, y era quien daba la cara, regañaba o se quejaba de que "le ahuyentaban los bohemios" toda la retahíla de gente rara que desfilaba por su barra. Sin embargo, a la vez que se quejaba, también sacaba y metía cartones de medias que vendía. No todas las veces igual, seré honesto, puesto que mucha banda prefería ir al boulevard, cruzando la calle, y echarse unas caguamas en vaso mientras veían a quien se encontraban, o le tocaba el turno al grupo por el que se habían ido al toquín.
Durante muchos meses la cosa pareció funcionar con cierta regularidad (por promedio, dos veces al mes, suficiente para un lugar como Veracruz), hasta que el dueño del edificio cayó en cuenta que los rockers le ahuyentaban a los clientes de la taquería que poseía abajo, y amenazó con embargar el lugar si no se dejaban de hacer este tipo de eventos.
Al paso de un tiempo, aún me pregunto que habrá sido de aquel bar y su barman. Canirrubio (quien ganó dicho mote gracias a su cabellera canosa mezclada con unos rayos güeros) era un culero, pues siempre nos cortaba antes, cobraba de más a las bandas y les echaba la culpa a los organizadores de todo lo que se rompiera adentro o de cualquier desmadre similar. Sin embargo, algunas veces fió las caguamas. Y bueno, de un cabrón que no te deje tocar en su bar a uno que te deje hacerlo a regañadientes... creo que fue bueno mientras duró para los que estuvieron adentro.
Aquí esta una foto que le hicimos (de cuando trabajé en oidossordos.net), para postularlo para gober en vez del Fidel Herrera.

Canirubio en todo su esplendor

Actualmente se desconoce el paradero de este sujeto. Se rumora que se alió con Dante, en la Convergencia Por Los Bohemios Karaoke, después de que el Tío Fide le quitó la chamba. Otros rumores apuntan a que se dedica a conversar con ratones y cucarachas en su vacío lugar, aunque nadie ha sido lo suficientemente osado como para ir a confirmar dicha hipótesis.
Todo un personaje del rock local, sin querer queriendo.
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Las mejores ideas siempre vienen cuando ya no las querías.

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