Vengo regresando de la ciudad de Coatzacoalcos, donde se mezclaron los negocios con el cotorreo de una manera muy chida. Para que se den una idea, es un lugar muy parecido a Veracruz, con todo y su bulevar propio, alcohol a rajamadre y gente alegre que no es tonta. Lo mejor de todo es que el cotorreo es casi instantáneo: Llegando puedes empezar la fiesta en cualquier tienda drive-thru a lo largo del bulevar (que allá le llaman "malecón"), con todo y sus bebidas preparadas caras y antros fresones.
Se dice que allá corre mucho billete, a razón de las múltiples industrias que están asentadas en dicha ciudad ciudad y en la vecina Minatitlán. Aunque a decir verdad, Mina es horrendo. Neta que me perdone si alguien de allá lee esto, pero no puede ser que una ciudad tan grande ni siquiera tenga sus calles pintadas. De hecho, la gente siempre huye a Coatza los fines de smeana (razón por la que su malecón se llena al doble). Siempre que paso por ahí me deprimo gacho nomás de ver la ciudad tan aburrida y gris.
En cambio Coatzacoalcos es fiesta sin fin. Siempre que tengas ánimos y estómago, claro. Si te da hambre, en cualquier restaurant encontrarás un ceviche que preparan en esa zona, bastante rico, llamado "ceviche gallego". Levanta hasta a un muerto. Solo una cosa: procura que el pescado no haya sido capturado en aguas locales, pues el río Coatzacoalcos y su respectivo mar están infestados de contaminantes (oh... el progreso...). Al menos los químicos en el agua impiden que llegue el olor a meados y pescado muerto.
La segunda noche en esta ciudad llovió intensamente, lo cual aminoró los ánimos de seguir en la calle hasta altas horas de la noche (la primera, caí rendido). Sin embargo, le di de comer al geek que todos llevamos dentro, gracias a la espléndida dotación de cómics que el hermano de nuestro anfitrión, "El Muerto" (a quien aprovecho para saludar aunque sé que nunca lee blogs ni mamadas por el estilo), tenía almacenados en el cuarto donde pernocté.
De retache, puedes recaer en el hecho obvio de que las carreteras que van de Veracruz hacia abajo son una reverenda mierda. Todas llenas de baches, caminos cercenados y deslaves comunes, hacen pensar que del centro para arriba, todo es más bonito. Incluso le ganan en fealdad a las carreteras que llevan hacia Poza York (un poco más limpias, y no tienen caseta).
En definitiva, un buen lugar para regresar a pistear de una manera chida y tranquila, con rocanrol y gente buen pedo (claro que también hay gandules por ahí, aunque no son tan agresivos como nuestros mordor-pachi-choppers). Recomendable si quieres viajar y no tienes mucho varo.
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Aquí les va sin vaselina: Un intento de ser cinéfilo.
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En otro orden de ideas, he puesto mi estación Launch Cast. Probablemente a nadie le importe, y ni siquiera tengan ánimos de escucharla, aunque... Bueno, si le dan click se pasarán un buen rato, y es mejor que oír Vox... al menos para mí.
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Las mejores ideas siempre vienen cuando ya no las querías.
Monday, August 16, 2004
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