Después de "Mutter", y la consecuente gira mundial, Rammstein decidió descansar un rato y regresar en el otoño de este año que termina, con este nuevo disco (que literalmente es traducido como "Viaje - Viaje"). Más allá de toda el merchandising y la expectativa generada alrededor de los medios alrededor del mundo, Reise-Reise es un buen disco, incluso podría decir que en momentos llega a superar a su antecesor.
Es difícil encontrarle piezas perdidas a un disco que es engranado y ensamblado cual Volkswagen, en donde la aparente sencillez de algunos temas no llega sino a ser la cubierta para encontrar matices más complicados. Dentro de todo, las guitarras suenan como siempre, pesadas, densas, hipnóticas, machacantes. El bajo también marca la pauta, y la percusión que podría ser en cualquier descuido (o reemplazo innecesario) una caja de ritmos o algo similar. La voz de Till Linderberg no alcanza nuevos registros, pero sigue igual de tenebrosa y grave que siempre (ahí no es tanto lo que canta, sino cómo lo dice y qué está diciendo). ¿Entonces?
La verdadera estrella vuelve a ser el enigmático tecladista, geniecillo loco que saca todo el disco adelante y que tal vez, sin estar presente en todo el tema, hace más con su aportación que lo demás. Pero sin embargo, es innegable la máquina tan funcional que presentan para este año. Nuevas ideas (como la aparición de T.a.t.u. que les había comentado hace meses), y un mensaje intrínseco de identidad es lo que deja claro el disco. Sin ser extremistas ni segregacionales, se reniegan en todo lo posible a la influencia que venga del otro lado del charco, dándo un sonido 100% alemán que sobresale de sus coterráneos por bastantes leguas. Sin embargo, aún hay mucha música por allá que acá debería llegar con más frecuencia, y no por la suerte que una multi te pudiera dar (como es el caso de Oomph!, Wumpscut, Erben Der Schöpfung y otros).
------------------------------------------------
MEIN HERZ BRENNT - Kant Ich? Kant Ich? - Rammstein - Keine Lust.mp3 .
Es difícil encontrarle piezas perdidas a un disco que es engranado y ensamblado cual Volkswagen, en donde la aparente sencillez de algunos temas no llega sino a ser la cubierta para encontrar matices más complicados. Dentro de todo, las guitarras suenan como siempre, pesadas, densas, hipnóticas, machacantes. El bajo también marca la pauta, y la percusión que podría ser en cualquier descuido (o reemplazo innecesario) una caja de ritmos o algo similar. La voz de Till Linderberg no alcanza nuevos registros, pero sigue igual de tenebrosa y grave que siempre (ahí no es tanto lo que canta, sino cómo lo dice y qué está diciendo). ¿Entonces?
La verdadera estrella vuelve a ser el enigmático tecladista, geniecillo loco que saca todo el disco adelante y que tal vez, sin estar presente en todo el tema, hace más con su aportación que lo demás. Pero sin embargo, es innegable la máquina tan funcional que presentan para este año. Nuevas ideas (como la aparición de T.a.t.u. que les había comentado hace meses), y un mensaje intrínseco de identidad es lo que deja claro el disco. Sin ser extremistas ni segregacionales, se reniegan en todo lo posible a la influencia que venga del otro lado del charco, dándo un sonido 100% alemán que sobresale de sus coterráneos por bastantes leguas. Sin embargo, aún hay mucha música por allá que acá debería llegar con más frecuencia, y no por la suerte que una multi te pudiera dar (como es el caso de Oomph!, Wumpscut, Erben Der Schöpfung y otros).
------------------------------------------------
No comments:
Post a Comment