En particular, tengo una posición muy escéptica al respecto.
Creo que, sea el que sea quien llegue, no tendrá que plantearse si ese triunfo es legal, sino ético por el fin que justificó los medios para alcanzar este reconocimiento.
Tenemos una nación dividida en dos (y en tres o cuatro, si me apuran),
que polariza ampliamente sus expectativas sobre lo que debe ser un
buen gobierno o no, basados en spots publicitarios de dudosa veracidad
y con un alto margen de ambiguedad. De ambos lados, no sólo me refiero
a uno, para que no digan que soy parcialista o me pongo amarillo,
rojo, o verde con gris (la neta, prefiero el negro).
Por un lado, tenemos las acusaciones basadas en información que todos
vimos crecer de un 'estate quieto', el cuñado incómodo que al final no
influyó en una votación auspiciada (en menor o mayor medida) por la
empresa Hilderbrando, la manzana de la discordia en cuestión de las
prebendas de este sexenio.
Pero también está la campaña del miedo (es sí es otra
campaña). La que acusa sin saber, que habla por hablar y mete
miedo en el más crédulo, al mexicano telenovelero y conformista, el de
la torta y el refresco. Decían -palabras más, palabras menos-, que si
AMLO llegaba a ser presidente el país entraría en crisis. Y realmente
muchos se basaron en esas conjeturas huecas para elaborar un voto,
gracias a una campaña mediática tan bien orquestrada por el
blanquiazul con unas pequeñas 'ayuditas' de las declaraciones
'inocentes' de Fox sobre el peligro que representaba 'el cambio hacia
otro lado'. Esta campaña también se explotó por Internet, a través de
millares de correos basura que mezclaban la realidad política de un
país desgraciado que tomó una decisión equivocada, como Venezuela y su
nefasto Hugo Chávez.
En los comentarios del post anterior, una amiga (¡Hey
Melissa!) comentaba que le entró la pejefobia por un correo que
le mandaron donde un doctor decía las penurias que sufre con un
bastardo así de presidente. Dudo de la veracidad, aunque no sé si
exista en realidad, pero el caso es la intencionalidad de ése correo
que llegó a millares de destinatarios. Esas no son redes de apoyo, son
redes mañosas destinadas a desinformar, confundir y azuzar a una
población políticamente dormida.
Si de comparaciones nos bastara, hubieran comparado a Calderón con
Bush. Claro que el tirano estadounidense compite en una liga más
arriba, pero sin duda hubiera causado el mismo efecto de pavor entre
la gente.
Como última anécdota, de acuerdo con el columnista Raymundo Riva
Palacio, durante el año 2000, a pocas semanas de la elección
presidencial y tras el debate del cual salió provechoso Fox sobre
Labastida, llegó a la oficina de Zedillo un paquete que contenía
información sobre cuando el entonces candidato panista atropelló a una
ancianita en Guanajuato, aunque de manera no intencional, por lo cual
logró la libertad bajo fianza (tenía fuero como diputado guanajuatense
también). Lo que sucedió entonces fue que Zedillo ordenó no difundir
esa información y los asesores corrieron con el equipo de campaña de
Labastida para convencerlo de que el chisme sería un golpe mortal para
la campaña de Fox. Se abstuvo, a pesar de tener las pruebas en la
mesa. Eso habla de una dignidad que cada campaña que pasa se pierde
más, y una clara falta de ética de parte de quienes aspiran a obtener
el voto de confianza de la gente. Deberíamos considerar eso cada vez
que nos fallan después de ser electos.
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DIXIT
"Perdimos, porque no ganamos". -Ronaldo, delantero de la selección
brasileña, explicando... bueno, pues porqué no quedaron entre los
cuatro mejores equipos de este mundial. ESPN, 5 de julio del 2006
Wednesday, July 05, 2006
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