Monday, September 27, 2004

Stand Up And Shout!!!!!!!



Hace rato ví por cuarta vez esta película. La primera vez la vi en el cine, y la neta fué la mejor, por que ver un concierto de heavy metal en Dolby y en pantalla gigante no pasa todos los días (de hecho, no pasa nunca). Pero bueno, esta última vez la pasaron en Cinema Platino, donde el sonido y la calidad de las imágenes dejan mucho que desear, aparte que las escenas realmente rockers están suprimidas (lo cual da como resultado una cinta de hora y cacho).
Bueno, en fin... eso es lo último que importa. El caso es que esta película lleva un mensaje implícito, que ha sido abordado incluso en la blogósfera, pero nunca tan de cerca como en esta cinta.



Por si no la han visto: Mark Wahlberg encarna a un morro al que se le cumple su sueño húmedo de estar en la banda de rock que idolatra, en la época de apogeo del heavy metal y el hair metal. De eso pedía su limosna, literalmente, pues tenía una "banda tributo" y se peleaba con ellos porque sólo quería tocar cóvers de los Steel Dragon (así se llamaban), mientras que el resto quería hacer música propia. Cuando ya lo han mandado a la verga de su grupo, y al parecer se encauza para tener una vida normal, con horarios de oficina, le pasa lo impensable: Steel Dragon lo invita a cantar.
Y pues... de ahí pa´l real le va muy bien: el rock lo saca del hambre, tiene bastantes fiestas, conciertos todas las noches y alguna que otra orgía en el camino. Vive de lo que quiere y, aunque está un poco temeroso de que la fama lo pueda corromper, al final se entrega y lo disfruta, hasta que llega el elemento en cuestión:



De repente, llega su vieja y le dice que, aunque es lo que el chaval siempre había deseado y que estaba muy contenta de verlo triunfar, esto-no-es-para-ella-y-se-regresa-a-vivir-una-vida-normal-viendo-novelas-por-las-tardes. Luego entonces el muchacho se sumerge en una honda depresión, hasta que toca fondo y abandona el metal para irse a cantar rock alternativo (bastante ñoño por cierto), recuperando así a la chica, quien al verlo tan mansito y bañado decide darle una segunda oportunidad.

Veamos los pros y los contras. Por un lado, el sentido común nos dice que es muy difícil hacerle el feo a una rorra tan güapa como Jennifer Aniston... pero vaya, ya con la fama que tenía pudo haberse liado con alguna celebridad y conseguir otra Jennifer de porte y pompa (como la López, juar, juar), que no le rezongara la vida de rocker que llevaba, y punto. Aparte, tenía otras ventajas intrínsecas, a las cuales ustedes no pueden refutar:

  1. Tenía el Batimóvil.
  2. Tocaba en un grupo con Zakk Wylde y el hijo de John Bonham.
  3. Tenía a su dispocisión un escenario todas las noches, con el cual muchos mortales y hambrientos rockers anhelamos tener al menos una vez.
  4. Estaba realizando su sueño, tocando con la banda con la que babeaba al sólo ver sus posters.
  5. Podría tocar el mismo estilo durante 50 años y le seguiría dando de comer, tocando tierra en algún momento por cordura o vejez (si creen que no pasa, pregúntenle a Judas Priest, Gamma Ray o a Helloween)
Incluso en la vida real, el caso en el que se basó tuvo un final mucho más feliz: Tim "The Ripper" Owens acabó cantando con Iced Earth, y se le oye mejor que nunca.
Pero bueno... como dato curioso, alguna vez platiqué con una ex-novia (cuando andaba con ella) acerca de la película, y (sospecho que a modo de persuasión) comentó que le encantó que al final el regresara con "la mujer a la que ama", a cambio incluso de sacrificar todos sus sueños. Yo pensaba en ese entonces, en mis adentros, que Izzy era un marica y que los finales rosas son una mierda. Hasta la fecha, no hay vez que vuelva a ver esta película que no piense lo contrario.

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DICTADURA MUSICAL: Para estómagos fuertes y oídos con ansias de masoquismo, les recomiendo esta rola: Khanate - Commuted.

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